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Florencia Y Entornos

El Relais Grand Tour y el Grand Tour Suites están situados en el mismo edificio en el corazón del centro histórico de Florencia, en via Santa Reparata 21, en el triángulo entre la Galería de La Academia, el Duomo (Catedral) y el barrio de San Lorenzo.

El Duomo está a 5 minutos andando, los Uffizi a 12-15 minutos.

El famosísimo Mercado de San Lorenzo, con los puestos de ropa y el gran mercado de comida está sólo a dos manzanas, y representa una de las zonas más vivas de la ciudad, rica de pequeños restaurantes característicos donde va la clientela florentina que más ama la buena comida y las tradiciones.
En la misma zona, a 5 minutos andando del Grand Tour, se puede visitar la Iglesia de S. Lorenzo y las Capillas Mediceas.

El Grand Tour B&B es el lugar ideal también para los amantes de las compras: boutiques como Armani, Prada, Gucci, D&G, Valentino, están a menos de 15 minutos andando, entre el Duomo y la maravillosa Plaza de la Signoria, que está al lado del Museo de los Uffizi.

Entornos

Florencia es el lugar ideal para excursiones diarias descubriendo la Toscana.
Un sitio precioso muy fácil de llegar desde el centro es Fiesole, muy romántica, sobre todo por la noche. Durante el día se visitan los lugares arqueológicos, la iglesia y se pasea por sus callejuelas. Panorama impresionante de Florencia. Bus n. 7 desde Plaza S. Marco y se llega en media hora.

Se puede llegar facilmente con el tren o con el bus a otras pequeñas ciudades y pueblos medievales, destacando entre todas la más famosa, Siena. Inmersa en sus callejas medievales, con su Plaza del Campo donde cada año se realiza El Palio, es la meta ideal para transcurrir media jornada fuera de Florencia. Se puede llegar en bus o en tren en una hora y media más o menos.

Si van a Siena, no podrán perder las torres de San Gimignano, una pequeña aldea medieval cubierta por altas torres del 1300 y aún intactas.
Con el coche (aunque también con el bus) se puede llegar a los famosos pueblos de Montalcino y Montepulciano, donde tendrán que catar los vinos y los quesos típicos.

Se puede llegar a Pisa y Lucca con el tren en una hora apróximadamente. Si en Pisa no se resiste la fascinación de la Torre y de la Plaza de los Milagros, en Lucca será un sueño perderse entre las calles antiguas y admirar una de las catedrales más bellas de toda la Toscana.

Arezzo y Cortona: se puede llegar a ambas con el tren. Arezzo es famosa por su Feria de Antigüedades que se realiza cada primer fin de semana del mes y que alcanza cada vez unos 20.000 visitantes. Aquí se pueden encontrar objetos de arte, cuadros, capiteles antiguos, muebles restaurados, telas, pequeños objetos del pasado, pero la cosa más bonita es pasear entre los puestos en la preciosa Plaza Grande, que ofrece una visión impresionante.

Cortona, con su Iglesia de S. Doménico, es uno de los pueblos históricos más elegantes de la zona. Ubicada en una colina que ofrece un panorama encantador de todo el valle, sorprende por los colores y la belleza de las obras de arte contenidas en su museo y en las catedrales que caracterizan su centro histórico.

 

Toscana: a la búsqueda de la buena comida, del vino y del aceite de oliva.

 

Todo el mundo conoce los vinos que proceden de esta maravillosa región, hecha de colinas dulces y peinadas por los viñedos: el vino Noble de Montepulciano, el Brunello de Montalcino, el Sassicaia, son sólo algunos de los "super-tuscans" conocidos y apreciados en el mundo.

Pero es muy interesante aventurarse en excursiones por las granjas donde pequeños productores intentan dar a conocer los productos típicos acompañados de un buen vaso de tinto. Y así, se puede merendar todos juntos con pan, jamón, quesos y un buen pan tostado con aceite de oliva, que tiene que ser rigurosamente extra-virgen. El aceite toscano, junto con el umbro, tiene la tasa de acidez más baja, lo que hace de él un aceite excelente a nivel internacional.

¿Qué decir de la cocina florentina y de las recetas toscanas? La "pappa al pomodoro" y la "ribollita" (con col negra, judías, cebollas, apio y pan duro) se consideraban platos de la tradición pobre, donde se reciclaba el pan que ya no estaba fresco. Hoy son una nueva manera de acercarse a la cocina que mantiene con el pasado una relación auténtica, con el uso de verduras de temporada y pocas grasas.

También las carnes, aquí son tipicamente cocidas a la brasa, desde la chuleta florentina a la salchicha, pasando por la "rosticciana" de cerdo y llegando a las verduras. Dos platos fuertes muy amados por los florentinos de verdad merecen un capítulo aparte: tripa y lampredotto, servidos en plato o en bocadillo con salsas variadas, picantes o no, siempre deliciosas.

Y luego el gran cocido mixto, donde se cocen durante mucho tiempo trozos menos nobles de pollo, cerdo y buey con verduras e hierbas aromáticas, que luego se sirven con mostaza o una mayonesa casera.

Los postres de la tradición florentina utilizan también la miel y las almendras y son afectados por la tradición del Renacimiento. Tenemos los Cantuccini hechos con pastaflora y almendras crujientes, rigurosamente acompañados de un buen vaso de VinSanto al final de la comida, los "brutti ma buoni" con las avellanas trituradas y el anís, el Panforte un dulce bajo y pequeño, muy compacto, hecho también con almendras, miel, huevos, los famosos "Ricciarelli" de Siena, con pasta de almendra.
Muy invernal, el "castagnaccio" hecho con harina de castañas, romero y pasa, y de temporada la "schiacciata all'uva" y la de higos: ambas se pueden encontrar en grandes bandejas en los mejores hornos de la ciudad.

 

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